Palabras que debes evitar en la publicidad de tu colegio

Actualizado: 17 sept

Te presentamos las palabras prohibidas en la publicidad de colegios.

Hombre con cinta roja tapándole la boca

Hacer publicidad para centros educativos implica escribir textos encantadores que llamen la atención de tu audiencia y motive a conocer más detalles del servicio que ofreces.


Si bien la competencia entre colegios cada vez es más aguerrida, hay ciertos límites que no debes cruzar a la hora de escribir textos publicitarios pues, lejos de beneficiarte, afectarán a la imagen de tu institución.


Palabras prohibidas en el copywriting de centros educativos


Clickbait


Son todos aquellos títulos que buscan engañar a las personas para generar la mayor cantidad de visitantes en una página web.


Los títulos que se utilizan en el clickbait aprovechan la «brecha de curiosidad» del internauta, aunque no siempre logran satisfacer su necesidad, pues la mayoría de las veces la información que muestran es falsa o imprecisa (Sordo, 2021).

Muchos sitios recurren a estas prácticas con enlaces ambiguos y añaden en exceso imágenes, videos u otros elementos, pero sin información sustancial.


En esencia, el clickbait o clickbaiting es una forma de conseguir visitas de forma engañosa para una web; sirve como «carnada para los peces» que suele terminar desilusionando al visitante.


El clickbait incluye también la escritura de descripciones sensacionalistas o contenido llamativo que sirve para causar una reacción provocativa y controversial.


En el sector educativo, este tipo de palabras engañosas transmite la idea de que el colegio está desesperado por llamar la atención.


Y lo peor de todo es que el usuario se percata de que la institución educativa carece de ética, pues no le preocupa engañar a las personas con tal de atraer visitantes.


Antes de hacer clickbait, piensa: ¿quién querría inscribirse en un colegio que se ostenta como carente de principios?


Superlativos


Los superlativos son adjetivos o adverbios que expresan cualidades en su grado máximo.


Si bien, la publicidad está plagada de ellos, su uso no es recomendable ya que se suele leer e interpretar como exageraciones.


Ejemplos de superlativos:

“El mejor colegio de Madrid”

“Somos tu mejor opción educativa”

“El colegio número 1 de México”


Además, los colegios que usan superlativos demuestran cierta soberbia que poco abona a un clima de sana competencia entre los centros educativos de una misma ciudad o zona geográfica.


Si vas a usar superlativos, procura siempre tener datos, testimonios o algún mecanismo de verificación para que tu audiencia compruebe que lo que estás afirmando es cierto.


Por ejemplo, si tu colegio aparece como número uno en un ranking realizado por algún organismo evaluador, entonces no dudes en presumirlo. Pero si dices ser el número uno solo porque a ti te lo parece, es mejor reservarte esa opinión y no publicarla.


Otro superlativo que resulta muy pesado de leer es la palabra “líder”. Decir que tu colegio es “líder” no basta, es mejor que lo puedas corroborar con cifras comprobables.


Por ejemplo, si tu escuela tiene más de 100 años en el sector educativo, no digas que eres “el colegio líder” o “el colegio más antiguo”; es mejor ser literal y simplemente decir que cuentas con “más de 100 años de experiencia”.


Los colegios que tienen a su favor los datos, los hechos y las credenciales adecuadas, no necesitan de superlativos para darse a notar.


Manos escribiendo en una laptop frente a un escritorio
Utiliza datos reales sobre tu servicio y no suposiciones

Lenguaje negativo


Muchas veces creemos que al emplear la palabra “no” seremos más persuasivos en nuestra publicidad. La Psicología ha demostrado que el lenguaje negativo suele provocar rechazo en el oyente.


Evita palabras como “no”, “nunca” o “jamás” en tus copys. Es mejor convertir tus frases negativas en afirmaciones positivas. Por ejemplo, en vez de decir “no dejes pasar esta oportunidad”, mejor di “aprovecha esta oportunidad”.


Uso excesivo de adjetivos


Los adjetivos se utilizan para ensalzar cualidades de nuestro servicio educativo, es por ello que no se recomienda que seamos nosotros mismos quienes los utilicemos.


Las adjetivaciones suelen tener el mismo efecto que el uso de superlativos, por lo que no se ve bien que nos hagamos elogios a nosotros mismos. Deja los adjetivos para los testimonios de tus alumnos o egresados, no para tus mensajes publicitarios.


Es mejor transformar los adjetivos por descripciones del servicio. Por ejemplo, en vez de afirmar que tu colegio es de “excelencia”, mejor di cuál es tu porcentaje de egresados que han obtenido resultados de excelencia en exámenes de evaluación estandarizada.


Casi todos los colegios afirman ser “innovadores”, pero son muy pocos los que muestran productos educativos o instalaciones de vanguardia que corroboren dicha afirmación.


Otro problema con los adjetivos es que se prestan a confusiones, ya que cada colegio suele tener su propio concepto de “innovar”. Mientras para una institución puede hacer referencia al programa académico, para otra puede referirse a las instalaciones.


Evita dobles interpretaciones no usando adjetivos. No digas que eres algo, mejor demuéstralo.


Laptop con libro y smartphone cubierta con cadenas
Evita cualquier palabra o frase imprecisa o confusa

Falsos diferenciadores u obviedades


He visto muchos ejemplos publicitarios que venden diferenciadores que en realidad son inexistentes, ya que no representan un valor agregado sino algo mínimamente esperado por el alumno o el padre de familia.


Si en el cartel de un colegio privado vemos la frase “atención personalizada”, dudo mucho que un padre de familia diga “¡Madre mía! ¡Atención personalizada! ¡Que especial es este colegio!”.


Si estás pagando por un servicio educativo particular, lo menos que esperas recibir es atención personalizada. Ninguna persona estaría dispuesta a pagar cuotas mensuales a un colegio para terminar siendo ignorada.


Otras obviedades muy frecuentes de encontrar son “servicio de calidad” y “calidad educativa”.


Imprecisiones


Evita aquellas palabras o frases que no sean claras. Por ejemplo, “Aprende inglés en menos tiempo”. Cambia ese “menos” en algo más preciso como “1 año” o el tiempo que estés dispuesto a garantizarle al alumno.


Otra cosa que puede causar imprecisión en un texto publicitario es el uso de tecnicismos o extranjerismos. Utilízalos con mesura y solo cuando te convenga mostrar dominio sobre algún área específica.


Los tecnicismos pueden resultar desconocidos para tu audiencia e impedir que el mensaje llegue correctamente.


Por su parte, los extranjerismos solo deben ser utilizados cuando no existan versiones al español de dicha expresión. Por ejemplo, no tiene sentido usar el anglicismo “Marketing” cuando existe la palabra “Mercadotecnia”.


Los textos publicitarios deben evitar exageraciones, imprecisiones o frases petulantes que muestren soberbia institucional. En su lugar, utiliza datos, cifras y hechos comprobables que puedan dar fe de la calidad de tu servicio educativo.



Referencias


Sordo, A. I. (2021). ¿Qué es el famoso clickbait? Conoce algunos ejemplos. https://blog.hubspot.es/website/clickbait

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