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Liderazgo transformacional en colegios y universidades

  • Foto del escritor: Aarón Rosette
    Aarón Rosette
  • 9 nov 2025
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: hace 2 días

Esto es lo que aprenderás

  • Qué es el liderazgo transformacional y cómo se diferencia de otros enfoques directivos en educación.

  • Cuáles son las cuatro dimensiones clave del liderazgo transformacional y cómo aplicarlas en contextos escolares.

  • Por qué en muchas instituciones este estilo de liderazgo no se implementa, y qué barreras lo dificultan.

  • Estrategias prácticas para superar esos obstáculos y fortalecer la autonomía de los equipos educativos.

  • Cómo el liderazgo transformacional puede mejorar la gestión institucional, el clima laboral y el compromiso pedagógico.


Una directora escolar dialoga con cuatro colaboradores en una sala de reuniones del colegio. La directora señala un documento sobre la mesa mientras el equipo toma notas y revisa informes. La escena muestra un ambiente de trabajo colaborativo y enfocado en la planificación institucional.

Cuando todo pasa por la oficina del directivo, el sistema se vuelve lento. Los docentes esperan instrucciones. Los coordinadores dudan antes de actuar. Las decisiones se acumulan en la cima, y el proyecto institucional se estanca. No es falta de voluntad. Es el resultado de un modelo de liderazgo que concentra el control y restringe la autonomía.


El liderazgo transformacional propone otra lógica. Una en la que las personas no obedecen, sino que se comprometen; el directivo ya no lo sostiene todo, sino que construye con otros.


Este enfoque cambia la forma en que se lidera: menos autoridad formal, más influencia real; menos vigilancia, más visión compartida.


¿Qué es el liderazgo transformacional y por qué importa en la educación?


El liderazgo transformacional surge de una idea sencilla y poderosa: las personas no dan lo mejor de sí cuando se sienten controladas, sino cuando se sienten comprometidas. No se trata de lograr más tareas cumplidas, sino de construir sentido, cultura y visión compartida.


«El liderazgo transformacional a través de su líder contribuye con el avance de la ejecución de las tareas que llevan a cabo los equipos de trabajo virtual contrarrestando las diversas limitaciones por distancia y tiempo» (Varela y González, 2018, citados por Tirado Gálvez y Heredia Llatas, 2022, p. 247).

 En contextos educativos, esto es especialmente relevante: liderar no es solo dirigir procesos, sino formar personas que también lideran desde sus propios espacios.


«El liderazgo transformacional según Bass, Avolio y Goodheim (1987) es un proceso comportamental, comprendido por tres factores: carisma, estimulación intelectual y consideración individualizada de las necesidades de los seguidores, siendo la estimulación intelectual, la que se correlaciona significantemente con la satisfacción laboral» (Mejía Campó, 2021, pp. 80-81).

Las cuatro dimensiones del liderazgo transformacional


El liderazgo transformacional se apoya en un conjunto de competencias que permiten movilizar a los equipos desde la motivación profunda, la confianza y el pensamiento crítico.


Estas dimensiones son clave para fortalecer la gestión, generar compromiso institucional y promover entornos de trabajo donde las personas se desarrollen con autonomía y visión compartida (Tirado Gálvez y Heredia Llatas, 2022).

1. Influencia idealizada: el ejemplo que moviliza


El liderazgo comienza por la coherencia del directivo. La influencia idealizada ocurre cuando quien lidera inspira confianza al actuar con integridad, convicción y responsabilidad.


En lugar de imponer, convence; en lugar de vigilar, genera adhesión. En contextos escolares, esta dimensión se traduce en líderes que encarnan los valores que promueven.


2. Motivación inspiradora: una visión que da sentido


Los líderes transformacionales son capaces de conectar al equipo con un propósito mayor. No se trata solo de cumplir metas, sino de entender por qué se hacen las cosas.


Esta motivación inspira al colectivo, refuerza la identidad institucional y eleva el nivel de compromiso, especialmente en momentos de incertidumbre o cambio.


3. Consideración individualizada: acompañar a cada persona


Este tipo de liderazgo reconoce la diversidad dentro del equipo. No se dirige a un grupo homogéneo, sino que se interesa por el crecimiento individual de cada colaborador.


Escuchar, orientar y adaptar el acompañamiento a las necesidades de cada persona permite que todos se sientan valorados y desarrollen su potencial en función de los objetivos comunes.


4. Estimulación intelectual: abrir espacio al pensamiento crítico


Una gestión transformacional no premia la obediencia ciega, sino la capacidad de analizar, cuestionar y proponer. Esta dimensión promueve la creatividad, la innovación y la resolución autónoma de problemas.


En las escuelas y universidades, se traduce en equipos que no temen al error, sino que lo aprovechan como parte del aprendizaje colectivo.


¿Por qué cuesta aplicar el liderazgo transformacional en instituciones educativas?


Aunque los beneficios del liderazgo transformacional están bien documentados, su implementación en colegios y universidades no es tan usual.


Existen barreras reales —estructurales, culturales y personales— que dificultan su adopción. Identificarlas no es excusa para no avanzar, sino el primer paso para trabajar sobre ellas con realismo y estrategia.


Cargas administrativas que asfixian el rol directivo


En muchos centros educativos, los equipos directivos están desbordados por tareas operativas, urgencias cotidianas y procesos burocráticos. Esto deja poco espacio para liderar desde la visión, acompañar personas o impulsar el desarrollo profesional del equipo. Cuando se lidera desde la urgencia, es difícil construir cultura a largo plazo.


Culturas escolares basadas en el control


Muchas instituciones aún operan bajo una lógica verticalista, donde se espera que el directivo supervise, corrija y apruebe todo. En esos entornos, delegar o confiar se percibe como debilidad, y no como una estrategia de fortalecimiento institucional. La autonomía se promueve, pero no siempre se tolera.


Falta de formación en liderazgo pedagógico


Muchos directivos no tuvieron oportunidades formales de aprender a liderar. Muchos carecen de herramientas para movilizar equipos en contextos complejos.


Miedo a perder el control


El liderazgo transformacional requiere soltar espacios de poder, confiar en el criterio del equipo y asumir que habrá errores. Esto puede generar resistencia en directivos que han sido formados para “tener todo bajo control” o que han vivido experiencias negativas al delegar.


Confiar no es un salto al vacío: es una habilidad directiva que se entrena y se estructura.


Un líder de equipo recibe el reconocimiento y los aplausos de sus colegas tras presentar resultados exitosos en una pantalla de análisis de datos, en un entorno de oficina moderno adecuado para ilustrar la formación ejecutiva.
El liderazgo transformacional genera motivación y gratitud en el personal.

Sensibilizar para transformar la gestión educativa


Reconocer estas causas no significa resignarse. Significa asumir que cambiar el estilo de liderazgo requiere tiempo, acompañamiento y un entorno institucional que lo sostenga.


Ningún cambio profundo nace de la presión, sino de la convicción. Y para muchos equipos directivos, comprender que no están solos en estos desafíos ya es un punto de partida.


¿Cómo avanzar hacia un liderazgo transformacional en entornos escolares?


Cambiar el estilo de liderazgo no requiere una reforma institucional total ni esperar condiciones ideales. Muchas veces, los primeros pasos se dan desde la intención, la coherencia y la microgestión consciente del día a día.


A continuación, se proponen cinco estrategias viables para aplicar el liderazgo transformacional, incluso en contextos complejos.


1. Reservar tiempo para liderar personas, no solo procesos


Si la agenda está dominada por lo administrativo, el liderazgo queda relegado. Establecer bloques de tiempo semanales para acompañar al equipo, conversar con referentes clave y revisar decisiones estratégicas es una forma concreta de priorizar el liderazgo humano.


Liderar no es “cuando queda tiempo”; es lo que permite que todo lo demás funcione.


2. Crear espacios seguros para la autonomía progresiva


No se trata de delegar sin red, sino de asignar responsabilidades graduales, con objetivos claros y márgenes definidos. Evaluar el avance junto al equipo, retroalimentar con respeto y legitimar el aprendizaje por ensayo y error son prácticas transformadoras.


La autonomía se construye con estructura, acompañamiento y confianza progresiva.


3. Revisar prácticas culturales que refuerzan el control


¿Qué mensajes implícitos refuerzan la dependencia o el temor a equivocarse? ¿Cómo se reacciona ante un error? ¿Qué lenguaje usan los directivos en reuniones?


Revisar estos gestos cotidianos permite desmontar sin imposiciones las lógicas verticales que persisten en muchas instituciones.


Cambiar el estilo de liderazgo implica cambiar el estilo de conversación institucional.


4. Formarse en liderazgo con enfoque pedagógico


Participar en programas específicos de liderazgo educativo, leer literatura especializada o compartir experiencias con colegas puede aportar herramientas concretas, inspiración y redes de contención.


Liderar también se aprende. No es intuición, es desarrollo profesional.


5. Promover visión compartida desde pequeños gestos


Incluir al equipo en decisiones relevantes, comunicar con claridad el propósito detrás de cada iniciativa y alinear las acciones con los valores institucionales son prácticas accesibles que fortalecen la cultura transformacional sin necesidad de grandes reformas.


Ventajas de aplicar liderazgo transformacional en colegios y universidades


El liderazgo transformacional no es un modelo ideal: es una práctica concreta que se aprende, se ajusta y se mejora día a día. Ayuda a construir una cultura institucional que fortalezca a los equipos para actuar con propósito, incluso en la complejidad.


No se trata de cambiarlo todo de inmediato, sino de cambiar el modo en que se toman decisiones, se acompaña a las personas y se construye el futuro institucional.


El liderazgo transformacional no reemplaza la autoridad, la redefine desde la coherencia, la visión y la confianza. En última instancia, se lidera mejor cuando se hace en equipo.




Referencias


Tirado Gálvez, M. I., & Heredia Llatas, F. D. (2022). Liderazgo transformacional en la gestión educativa: una revisión literaria. Revista Conrado, 18(85), 246–251.


Mejía Campó, N. (2021). Gestión educativa y liderazgo transformacional de los directivos en la educación básica regular. Revista Publicando, 8(29), 79–86.


Sobre el autor


Aarón Rosette


Consultor especialista en marketing educativo y análisis de datos, con una trayectoria que combina el rigor académico y la práctica estratégica. Es coautor del libro Marketing digital para instituciones educativas (Ediciones Granica, 2023), una obra de referencia técnica para el sector en Iberoamérica.

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