Diversidad e inclusión en colegios

Cómo promover una cultura de inclusión y diversidad en los centros educativos.

Dos manos sosteniéndose con los dedos meñiques

Uno de los retos de la educación es facilitar el aprendizaje a partir del reconocimiento de la subjetividad y las diferencias que existen entre unos y otros.


A la diversidad e inclusión en el aula asisten fenómenos que van más allá de lo curricular, didáctico y metodológico, pues se trata de cómo en cada alumno se abre la posibilidad de pensar y ser de un modo singular en el mundo, a partir de las oportunidades que creen tanto el docente como la comunidad educativa para ese fin.


Es común que la subjetividad sea excluida de los procesos de enseñanza, con la finalidad de estandarizar resultados y aprendizajes, homogeneizando la forma de pensar del alumnado.


Si bien existen aprendizajes esperados que marcan algunas instancias oficiales, el reto más grande para los colegios está en cómo se le da lugar a la subjetividad del alumno dentro de ellos.


En este sentido, la diversidad consiste más en un esfuerzo por posibilitar una emancipación, en los campos social, cultural y moral, de los ideales que ofrecen las figuras más significativas para cada persona.


Se trata de que el alumno se atreva a pensar por sí mismo, y no sólo dentro de la caja que le ofrece su contexto más inmediato. Esto implica servirse de la figura del docente y de los padres, que son importantes en los primeros años de la infancia y hasta la pubertad.


Al entrar a la adolescencia y a la adultez, el alumno logra dicha emancipación o desligadura tomando una posición distinta, pero sobre todo singular, frente a las esferas social, cultural, moral y política.


¿Qué papel juegan nuestros profesores en la inclusión y la diversidad?


Es necesario que la figura del docente permita al alumnado desplegar dichas diferencias, incitando y provocando el cuestionamiento de diferentes aspectos de la vida, proveyendo una base de conocimientos sobre los cuales podrá desplegar esas capacidades intelectuales y de pensamiento crítico que apunten hacia una cultura basada en el respeto, empatía y tolerancia por las diferencias.


En lo que respecta al concepto de inclusión, este funge como complementario de la diversidad, la UNESCO lo define como:


Un proceso que permite abordar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los educandos a través de una mayor participación en el aprendizaje, las actividades culturales y comunitarias y reducir la exclusión dentro y fuera del sistema educativo. El objetivo de la inclusión es brindar respuestas apropiadas al amplio espectro de necesidades de aprendizaje tanto en entornos formales como no formales de la educación. (UNESCO, 2008, pág. 8)

Diversidad e inclusión son un binomio que permite a los estudiantes respetar, tolerar y celebrar las diferencias.


El profesorado es quien, como en muchas otras funciones, marcará la pauta para forjar un aula culturalmente diversa, en donde “el otro”, desde lo diferente, no resulte amenazante ni sea motivo de “bullying”.


Manos de personas de diferentes razas juntas sobre una superficie de madera
El profesorado debe incentivar el respeto entre los estudiantes

¿Cómo promover una cultura de diversidad e inclusión en los colegios?


La diversidad comienza en la enseñanza


En cada materia, se presentan múltiples oportunidades de enseñar transmitiendo una mirada que apunte hacia lo diferente, lo diverso y la otredad. Esta perspectiva debe resultar novedosa y distante a lo que solemos tener en mente como lo “familiar” o común.


Para lograrlo, es necesario que cada docente y directivo se cuestione los modos en que promueven creencias y actitudes de respeto y tolerancia hacia las diferencias, pues del modelado de estas actitudes dependerá en gran medida aquello que el alumnado reciba como expectativa lo que se espera de él en tal situación o tema.


Una brújula importante para identificar cuando un directivo o docente fomenta la diversidad es preguntarse ¿qué actitudes y comportamientos considera “fuera de la norma”?, pues de ello dependerá cómo se posicione frente a ciertos temas que causan interés en el alumnado.


Realizar actividades que favorezcan la apertura hacia lo otro


Lecturas interesantes, diálogos, debates, ferias culturales son algunas de las actividades que atraen mucho al alumnado y que propician el pensamiento crítico y la apertura hacia la otredad, es decir, lo diverso.


Contrario a lo que se piensa sobre el desagrado de los jóvenes hacia la lectura, en mi experiencia y la de otros colegas, llegamos a constatar el gusto y atracción de los jóvenes por lecturas que abran nuevas posibilidades y rutas de pensamiento, fomentando el pensamiento crítico.


Con actividades de seguimiento a la lectura fuera del común “control de lectura”, sino a partir del diálogo, compartiendo variedad de opiniones y creencias que enriquezcan el trabajo y contribuyan a crear una perspectiva diversa en el alumnado.


También mediante actividades como ferias culturales, y apoyados de las materias relacionadas al área de Humanidades, se pueden realizar proyectos que promuevan una cultura diversa, aunque sin duda, lo más sustancial está en el día a día.


Revisar que las prácticas educativas cotidianas contribuyan a la singularidad


Como se mencionó al inicio, uno de los retos de la educación actual, que difiere de la educación tradicional en donde se privilegiaba la uniformidad del pensamiento, es contribuir a la diversidad.


Es importante que directivos, administrativos y docentes analicen constantemente la forma en que el colegio reconoce y respeta las diferencias de cada alumno.


Los colegios que no respetan la diversidad, reaccionarán ante ella buscando eludirla, pasarla por alto, negarla o hasta reprimirla. De no brindar una atención a las necesidades reales del alumnado, se corre el riesgo de comunicar un mensaje institucional de exclusión y discriminación.


Varias personas uniendo sus manos
Los colegios que discriminan alumnos suelen ser evidenciados en redes sociales

Apoyarse de los modelos constructivistas para promover en el alumnado el pensar por sí mismo


Fomentar el pensamiento “fuera de la norma”, el pensar y aprender por sí mismos, es otro de los desafíos de la educación frente a la diversidad y la inclusión.


Es necesario que el docente facilite la ruta hacia el entendimiento y aprehensión que cada alumno hace sobre lo que le es mostrado en el aula y construya así su propio conocimiento. Esto incidirá en la constitución de su identidad como sujeto, pues es desde la diversidad, que hay un reconocimiento de las características propias.


La educación debe estar en sintonía con la diversidad de los estudiantes y las manifestaciones en torno a lo que se muestra como lo “distinto”, lo otro, lo extranjero a nosotros.


La inclusión no solo trata de dificultades del aprendizaje o de discapacidades, pues en la actualidad podemos ver gran variedad de formas en que se manifiestan. Por ejemplo, problemas emocionales y condiciones con la salud mental, que hay que mirar y atender caso por caso.


En cuanto a lo curricular, habrá que pensar en una inclusión de las necesidades de cada alumno, independientemente de que presente o no capacidades diferentes, pues cada estudiante tiene necesidades de aprendizaje distintas.


Convocar a los docentes a reflexionar sobre su práctica, a fin de que ésta no alimente la uniformidad de pensamiento, sino que contribuya a la diversidad, será clave para poder brindar una atención diversificada que permita reducir los procesos de exclusión y discriminación que siguen vigentes en nuestra sociedad.


Partamos de la idea de que la escuela no es solo un lugar de transmisión de conocimientos, sino que es allí donde se gesta y prolifera la construcción de nuevos modos de vinculación social.



Referencias


UNESCO (2008) La educación inclusiva: el camino hacia el futuro. Sitio web: http://www.ibe.unesco.org/fileadmin/user_upload/Policy_Dialogue/48th_ICE/General_Presentation-48CIE-4__Spanish_.pdf

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