• María Macías

Rumores, chismes y cotilleos en colegios

Consejos para abordar estas situaciones y crear un entorno saludable.

Rostro de persona callando con el dedo

En toda organización se forja un clima laboral al cual contribuye cada colaborador con sus emociones y comportamientos. En los centros educativos, dicho clima es propiciado por el personal directivo, docente y administrativo; y éste permea en el alumnado y los padres de familia.


Consecuencias negativas del cotilleo en centros educativos


El exceso de rumores y cotilleos en todo centro de trabajo crea un entorno desfavorable que propicia baja productividad, incrementando la ansiedad en los colaboradores, lastimando sentimientos y reputaciones, y, por ende, erosionando la confianza y el respeto, que es la base de toda relación sana.


Particularmente en el contexto educativo, ocasiona un detrimento en el desarrollo creativo del personal docente, afectando su desempeño, el trabajo colaborativo, y propiciando una alta rotación de personal; ya que quienes consideran ese ambiente de trabajo como tóxico, optan por renunciar a esos espacios.


Esta forma de comunicación nociva, que se basa en señalar a otros a sus espaldas, puede surgir desde varios frentes. Como directivo, lo más importante es cuidar que no sea el personal docente y administrativo quienes los detonen o participen en él, ventilando información importante, confidencial y delicada.


A continuación, algunas sugerencias para abordar de una manera más asertiva y preventiva este tipo de situaciones.


6 consejos para que los directivos de colegios manejen situaciones de rumores y chismes


Procurar una comunicación clara, oportuna y pertinente


Como personal directivo, es necesario procurar que la comunicación con el personal docente y administrativo seaoportuna, a fin dar contención y tranquilidad sobre decisiones que afecten el organigrama y la dinámica de trabajo.


Comunicar con claridad y pedir al personal que se acerque a su líder directo a fin de disipar dudas, siempre será la mejor alternativa. También es válido dialogar previamente con el equipo directivo para saber qué información necesitan transmitir a la brevedad para resolver o evitar desinformación respecto a temas que les inquietan.


Alumnos sentados conversando
Los directivos deben actuar rápido ante posibles casos de desinformación

Cuidar el sentido de pertenencia y la filosofía educativa


La forma en que cada centro educativo genera un sentido de pertenencia es crucial para marcar la pauta en la forma en que los miembros se relacionan. Desde mi experiencia como docente, puedo decir que la idea que se transmite de formar parte de una “familia”, tergiversa las relaciones y la forma en que se mantienen o no los límites con alumnos y padres de familia.


Resulta no sólo contraproducente para el manejo de límites y delimitación de roles, sino insostenible, pues he constatado que produce ambivalencia en el alumnado y personal docente.


Me parece fundamental para el aprendizaje que los centros educativos se mantengan como tal, es decir, como espacios formativos centrados en el alumno y, para los colaboradores, como espacios de trabajo.


Evitar relaciones familiares en el trabajo


El hecho de que en los centros educativos haya familiares trabajando juntos, aún en distintas secciones, propicia la difusión de información antes de tiempo, lo cual deja al colegio en desventaja al momento de trabajar tras bambalinas en la estrategia de comunicación.


Es aconsejable revisar las políticas de contratación para evitar este tipo de situaciones.


Establecer políticas de confidencialidad


Una estrategia que han optado varios colegios radica en dar a firmar cartas de confidencialidad de mandos medios para arriba, así como a asistentes de dirección, quienes tienen de primera mano información que es delicada.


De igual modo, al inicio de cada ciclo escolar, se suele dar a conocer el reglamento, y los lineamientos clave para transitar el ciclo escolar. Vale la pena reforzar estos puntos en juntas de inicio de ciclo y mediante una estrategia sólida de capacitación para personal docente y administrativo.


Hombre mayor con gesto de asombro detrás de una pared
La capacitación constante en habilidades blandas reducirá la posibilidad de chismes

Capacitar al personal docente y administrativo


Es frecuente pensar la capacitación exclusivamente para la actividad docente, sin embargo, es imperante trabajar una estrategia alineada para crear un entorno de trabajo favorable que pueda brindar solidez al equipo en conjunto y permita reconocer el efecto positivo que tienen la empatía, la comunicación asertiva y el sano establecimiento de límites.


Es necesario sensibilizar al personal sobre el efecto de los rumores y todo aquello que se diga a espaldas de otros o de manera precipitada, sin esperar los comunicados oficiales.


Sugiero fortalecer estos temas no sólo en juntas de arranque, sino en sesiones de medio semestre o medio ciclo escolar, llevando al personal a establecer el diálogo, la reflexión, así como los compromisos que pueden sostener para transitar un ciclo escolar de manera favorable.


Debemos enfatizar que evitar la desinformación y la toxicidad tendrá un impacto positivo en el desempeño tanto de profesores, personal administrativo y alumnado.


Sensibilizar al profesorado sobre la discreción de lo que acontece en el aula


La complejidad de la labor docente hace de ella una de las más demandantes y estresantes de acuerdo con diversos estudios. Esto orilla a muchos profesores a sentir la necesidad de ventilar y comunicar algunas experiencias que resultan inquietantes y agobiantes.


Un sitio común en donde se detonan todo tipo de conversaciones es la sala de maestros. Éste suele ser un espacio donde se comparten comentarios que pueden favorecer o perjudicar si no se mantiene cierta discreción y cuidado respecto a lo que se dice y se trabaja en el aula.


Es necesario alentar a los docentes a buscar otros espacios y maneras para hablar de aquello que les inquieta y que atañe a su labor. Instarlos a que busquen compartir la experiencia, más que al protagonista de esta, es decir, evitar mencionar los nombres de alumnos o colegas a modo de señalamientos.


Señalar a otros va en detrimento al trabajo colegiado y daña las relaciones interpersonales. Promover en juntas, reuniones y capacitaciones la empatía y el respeto al trabajo de sus colegas, así como fomentar el cuidar las espaldas de otros en beneficio de la imagen institucional. Todo ello alentará a un mayor compromiso y sentido de pertenencia.


Llevando estos procesos de sensibilización se podrá transmitir con congruencia al alumnado una sólida alianza entre adultos que beneficiará a todos los menores del centro educativo.


Esto permite dar solución a un conflicto generacional que autores como Massimo Recalcati mencionan como punto crucial para la transmisión de la ley en nuestra época.


El que un docente no tenga bien claro su lugar y su rol como adulto, principalmente en su trabajo con adolescentes, produce una línea difusa entre una generación y otra, que bien puede ocurrir en la infancia también o con alumnos universitarios (Recalcati, 2016).

La claridad en los roles y funciones que tiene cada uno será fundamental para un sano devenir y un entorno favorable que ayude a propiciar el aprendizaje.


Si bien ningún centro educativo está exento de este tipo de experiencias, vale la pena tener presente que, al llevar a cabo estas recomendaciones, se estará cuidando de dos aspectos clave: el bienestar y la salud mental de todos los que conforman el colegio.


Un ambiente educativo saludable es aquel que promueve la discreción y el respeto por los demás, cuidando de no decir a espaldas aquello que no podría sostenerse de frente.


Referencias


Recalcati, Massimo (2016) "La hora de clase: por una erótica de la enseñanza". Editorial Anagrama.



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