• Aarón Rosette

MANEJO DE CONFLICTOS EN COLEGIOS

Actualizado: oct 24

¿Por qué se generan los conflictos y cómo manejarlos de la mejor manera?

Un hombre preocupado en su trabajo

«En toda institución el conflicto es inherente a su funcionamiento, es parte de su propia dinámica». Con esta frase, Frigerio, Poggi y Tiramonti (1992) afirman que ningún colegio está libre de vivir conflictos en su interior.


«Todas las instituciones y las escuelas no es precisamente una excepción, se caracterizan por vivir diversos conflictos de distinta índole, de diferente intensidad y diversos protagonistas» (Pérez y Gutiérrez, 2016).

Todas las personas que conforman una institución educativa son diferentes entre sí, y es normal que no siempre estén de acuerdo. Cada uno tiene su personalidad, su carácter, sus intereses profesionales y su forma de ver y entender la realidad, por tanto, los conflictos son algo natural.


Sin embargo, aunque los conflictos sean algo natural, el exceso, la reiteración y la simultaneidad en los mismos pueden llegar a ser riesgosos para cualquier escuela. Especialmente cuando entorpecen o detienen el desarrollo de actividades trascendentales para el buen funcionamiento institucional.


«En el ámbito educativo, la concepción negativa del conflicto afecta a todos sus ambientes. (Perturba el proceso de enseñanza-aprendizaje, el desarrollo social y funcional de la escuela, etc.)» (Pérez y Gutiérrez, 2016).

Una persona desesperada por sus problemas
Los ambientes conflictivos dañan la imagen de cualquier colegio

FORMAS DE ENFRENTAR UN CONFLICTO EN UN COLEGIO


1. Lo ignoran


Esto sucede cuando los administrativos consideran que una situación específica no es importante o no implica ningún riesgo para la imagen institucional.


Un ejemplo de esto es un alumno que reprueba por sacar malas notas. Aunque la institución pueda preocuparse por ayudarle, si el alumno no muestra interés y disposición por mejorar, la escuela terminará optando por desistir e ignorar el conflicto.


2. Lo eluden


Esto pasa cuando el conflicto sí se percibe y genera incomodidad, pero los administradores quieren evitar que aparezca claramente explicitado. Esto es muy usual en situaciones de chismes, rumores o cotilleo.


3. Lo redefinen o lo disuelven


Sucede cuando el origen del conflicto no está en el interior del colegio, no se puede hacer nada para resolverlo, y la única opción es aprender a operar con el mismo.


El mejor ejemplo de esto es la pandemia del COVID-19: las escuelas no pueden resolverla, pero tienen que adaptarse a ella, tomar medidas y cambiar su forma de trabajar.


4. Se elabora y se resuelve


En este caso, el conflicto sí es importante y merece ser atendido, por tanto, se tomarán acciones de negociaciones y acuerdos que resulten benéficas para ambas partes.


Es muy importante que, antes de tomar una decisión, las instituciones analicen cada conflicto.

El peor enemigo de la imagen institucional de cualquier colegio es un directivo reaccionando de forma impulsiva ante cualquier contrariedad.


Un señor sorprendido
Un directivo no debe dejarse llevar por chismes de pasillo

Siempre es mejor contar con un equipo de personas de confianza al cual consultar cada situación conflictiva que se presente, para decidir cuál es la forma más adecuada de enfrentarla.

Se recomienda que ese equipo de asesores tenga diferentes formaciones profesionales, pues eso le dará una visión más integral.


CONTAR CON UN EQUIPO DE ASESORES TE AYUDARÁ A:

  • Reconocer conflictos comunes y recurrentes.

  • Identificar problemas que pueden agravarse en el futuro.

  • Encontrar la raíz de un conflicto y no quedarse solamente con la situación que lo expresa.

  • Decidir el mejor modo de responder a un ataque.

  • Diseñar cursos de acción ante problemas del exterior.

  • Buscar formas creativas y flexibles de resolver problemáticas.

  • Planificar respuestas institucionales que satisfagan a la comunidad.


Un directivo que toma decisiones de forma aislada tiene mayor probabilidad de equivocarse, en comparación con uno que cuenta con la visión de un equipo de trabajo dispuesto a respaldarle para encontrar la mejor solución.


«Los gestores escolares, tienen una de las tareas más importantes que es la de no sólo eliminar o, al menos, suavizar los conflictos de los colaboradores, sino también evitar estos conflictos desde un principio» (Pérez y Gutiérrez, 2016).

Un jefe enojado golpeando un escritorio
Hay directivos que en vez de atenuar los conflictos, los hacen más grandes

También existen directivos que, en vez de solucionar los problemas, los agravan y provocan mayores confrontaciones entre las personas que laboran en el colegio.


Y por supuesto, está el gestor que niega los conflictos, y cuando algún empleado se atreve a exponer la existencia de un problema, se le acusa de obedecer a intereses “ideológicos, políticos o de cualquier otra índole”.


El mal manejo de conflictos por parte de directivos crea una cultura de evasión de los probelmas que fomentará falta de compromiso y sentimientos negativos en el personal.

Al no actuar, los problemas se harán más grandes hasta que finalmente estén fuera de control.


Referencias


Frigerio G., Poggi M. y Tiramonti G. (1992). Las Instituciones Educativas. Cara y Ceca. Elementos para su comprensión.


Pérez Archundia, E., & Gutiérrez Mendez, D. (2016). El conflicto en la institución educativa. Revista Ra Ximhai, 12(3), 163–180. https://www.redalyc.org/pdf/461/46146811010.pdf

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