Incrementa la autoridad de tu profesorado

¿Qué pueden hacer los directivos para mejorar la autoridad de sus profesores?

Profesora mira sonriente a la cámara

Crisis de autoridad en la labor docente


En los últimos años, uno de los principales retos que enfrentan los docentes en el aula es la pérdida de valor de su figura como autoridad y portador de un saber.


Una de las manifestaciones de esta crisis de autoridad, que una cantidad innumerable de docentes pueden externar, es que el alumno difícilmente pone atención a la clase, mostrando apatía y falta de compromiso.


Debido a ello, el docente se ve interpelado a llamarle constantemente la atención, imponer castigos o consecuencias que, idealmente, hagan que el alumno reflexione sobre su comportamiento.


Algunos colegios optan por estrategias pedagógicas individuales para aquellos alumnos apáticos, la más usual es hablar con el psicopedagogo o tutor académico, entre otras posibles soluciones.


En el presente artículo, revisaremos algunas de las implicaciones que esto tiene para los colegios, así como la forma en la que los directivos pueden contribuir a transmitir una figura creíble de autoridad en su profesorado, con el objetivo de posibilitar el aprendizaje.


Por último, mencionaré como el docente mismo es quien, en muchas ocasiones, promueve de manera directo o indirecta que su lugar como autoridad carezca de credibilidad. Así que daré énfasis en estos errores.


¿Qué es la autoridad y cuáles son sus funciones?


En primer lugar, vale aclarar que “autoridad” no es únicamente decir qué se hace y qué no, sino quien tiene la capacidad de fungir como referente que atempere las dificultades que surgen entre un grupo de personas, en cierto espacio ya sea laboral, comunitario o educativo.


Todos los grupos sociales requieren de esta figura que regule las interacciones y que transmita credibilidad por lo que dice y hace.


La autoridad del docente en la era de Google


En la actualidad, el docente necesita mostrar que lo que enseña no puede ser encontrado fácilmente en Google, es decir, que lo que transmita en su clase pueda ser aprehendido de otro modo por los alumnos. Podemos emplear la Taxonomía de Bloom para ubicar el nivel al que deseamos llevar los aprendizajes, dependiendo de los temas, materias y estrategias que se quieran aplicar.


Otra vicisitud muy presente es que el alumno demande de la clase contenidos “útiles”. Idea que pone en jaque a muchos profesores que imparten, por ejemplo, clases del área de humanidades, en donde en muchas ocasiones se consideran poco útiles para el futuro.


Estos dos retos llevan al docente a cuestionarse la forma en que se posiciona como autoridad, pues ya no se trata, como antes, de que el maestro (Maître en francés, que se traduce como amo y maestro) posea el saber, pues dicho conocimiento se puede encontrar el día de hoy en internet.


De hecho, para el docente hay una mayor angustia por la evaluación que el colegio hace de su trabajo, que por el nivel de aprendizaje que se espera de los alumnos. El papel de evaluador y evaluado se invirtieron.


La nueva autoridad del maestro


Esto tiene implicaciones para los alumnos, pues desea encontrar en el docente un referente que le transmita algo más que conocimiento, y que lo encamine o acompañe a una transmisión de experiencia significativa de aprendizaje que le permita forjarse la idea de un límite.


El profesor capaz de brindar esa guía se mostrará como una figura de autoridad, logrando además que el aprendizaje se consolide. En caso contrario, el alumno quedará en una suerte de divagación, creyendo que está aprendiendo, pero en realidad solo está memorizando conocimientos y presentando exámenes sin otro afán que el de evitar reprobar.


En muchas ocasiones, debido a las exigencias familiares por cumplir con ciertas expectativas sobre sus calificaciones o por contar con una beca, se ven mucho más agobiados por obtener una buena nota aprobatoria, que por aprender significativamente.


Maestro señalando una pantalla que muestra código
El profesor debe compartir experiencia profesional más que teoría

¿Qué pueden hacer los directivos para fortalecer la autoridad del docente?


Ante este panorama, es indispensable que los roles directivos en un centro educativo tengan claridad sobre la forma en que pueden contribuir a que esa figura de autoridad, que se transmite tanto en el aula como en su coyuntura con la institución como Ley, adquiera credibilidad y coherencia.


Transmitir a la plantilla docente una visión clara sobre el enfoque pedagógico del colegio


Este es el primer aspecto para atender a fin de que el docente cuente con una visión clara sobre la filosofía educativa y el enfoque pedagógico con el que va a trabajar.


Cuando los alumnos, principalmente en educación media, no ven consistencia entre sus maestros, es decir, notan diferencias entre la manera de impartir clases o en las estrategias pedagógicas, esto influirá en su receptividad hacia el aprendizaje.


Una pieza clave para que el docente tome un papel más activo, paradójicamente, será llevando al alumno a asumir un papel más protagónico de su aprendizaje. Siguiendo la taxonomía de Bloom, se trata de que el alumno pueda crear, cuestionar, debatir, contrastar, más que sólo escuchar, repetir y memorizar.


Revisar la forma en que se manejan aspectos disciplinares


Si se tiene debidamente cubierta la parte pedagógica del punto anterior, muy probablemente los aspectos disciplinares en el aula se verán reducidos, aunque tampoco hay que obviar este aspecto.


Aun cuando se coloque al alumno en el centro de su aprendizaje (tarea que no es sencilla), eso permitirá que tanto docente como estudiante tomen un papel más favorable para el proceso de enseñanza-aprendizaje.


El manejo de la disciplina es indispensable para poder pensar la forma en que se regulan los comportamientos grupales e individuales.


En muchas ocasiones, hay aspectos disciplinares que se manifiestan en el aula y que pueden escalar a las oficinas de directivos y el área de psicopedagogía y disciplina.


En ciertos casos, es importante transmitir a los alumnos con claridad cuáles fueron las consecuencias y el porqué de determinadas decisiones, cambios y consideraciones derivadas de su situación académica y personal.


Apoyarse del reglamento institucional será siempre la mejor herramienta para resolver este tipo de conflictos.


Como mencioné en otro post, el que haya un reglamento con criterios uniformes y algunos aspectos que dependerán de ciertas situaciones, transmitirá a los alumnos claridad respecto a la forma en que se abordan cuestiones disciplinares en el colegio, que las más de las veces se cruzan con factores socioemocionales.


Capacitar a los docentes tanto en habilidades tecnológicas y pedagógicas, como en habilidades socioemocionales


La docencia es una de las muchas profesiones que se ha visto solicitada a capacitarse de manera constante debido a la rapidez con la que se suscitan cambios, sean derivados de la pandemia o de algunas otras circunstancias.


Para que el profesorado pueda sentirse con mayor seguridad y confianza sobre su trabajo, necesita tanto de la capacitación docente, como del apoyo a nivel institucional para poder forjar su lugar como autoridad creíble para el alumno. Sin estos dos pilares, difícilmente el maestro sentirá una base segura que le permita transmitir más que conocimientos.


Ante la falta de apoyo institucional, suele aumentar la rotación de personal cada ciclo escolar, debido a la percepción de poco apoyo por parte del colegio ya sea para dominar tareas administrativas, académicas o disciplinares.


En segundo lugar, que el docente haga como que enseña y el alumno haga como que aprende, va en detrimento de la calidad educativa, como de la credibilidad del profesorado, disminuyendo la posibilidad de crear aprendizaje significativo.


Maestro sonríe con los brazos cruzados
Preparar correctamente un clase transmite autoridad

Fortalecer la alianza de la escuela con la familia, en beneficio del alumnado


Es un gran reto, pero siempre hay que insistir con los padres de familia la necesidad de trabajar junto con el colegio para beneficio de la educación de sus hijos. En los últimos años, hemos visto cómo esto se ha transformado y la alianza suele darse a la inversa, padres con hijos versus la escuela. Esto inhabilita la transmisión de la autoridad y Ley por parte de la institución.


El propio docente puede propiciar el no ser visto como autoridad. En este sentido, aspectos como no preparar su clase, no contar con instrumentos de evaluación claros y objetivos, no brindar una retroalimentación fundamentada o no reconocerse como parte de una generación distinta a la del alumnado, imposibilitan una transmisión adecuada de la Ley y autoridad, y por ende del aprendizaje.


Si bien puede decirse que en la actualidad tenemos la posibilidad de acceder al conocimiento en Google, podríamos preguntarnos ¿qué puede transmitir un docente?


La respuesta está en su experiencia y su visión del mundo que lo rodea. Con esto no me refiero a la experiencia autorreferenciada como un influencer., sino de alguien que puede crear, junto con los alumnos, experiencias de aprendizaje y de vida que sean significativas.


Silvia Bleichmar, psicoanalista argentina, propone que hubiera que transmitir a los alumnos algo más significativo que la simple preparación para la vida laboral, pues la escuela tiene otra función que excede a la autoconservación (2009).

Se trata de ofrecer al alumnado la posibilidad de construir sus sueños y dar a su vida y al mundo otro sentido a partir de ellos.



Referencias


S, Bleichmar (2009). Violencia social-Violencia escolar: Subjetividad en riesgo: Herramientas para su rescate, Topía Editorial, Argentina.

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