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Cómo comunicar un aumento de colegiatura sin perder familias

  • Foto del escritor: Aarón Rosette
    Aarón Rosette
  • 5 jul
  • 8 min de lectura

Actualizado: hace 6 días

Esto es lo que aprenderás

  • Por qué dos colegios pueden anunciar aumentos similares y recibir reacciones completamente distintas de sus familias.

  • Cómo influye la percepción de justicia en la forma en que una familia interpreta una nueva colegiatura.

  • Qué debe revisar una institución antes de definir el porcentaje de aumento y comunicarlo.

  • Cómo explicar el ajuste sin sonar evasivo, frío o improvisado ante las familias.

  • Qué errores pueden convertir un aumento razonable en una crisis de confianza.

  • Cómo medir la reacción de las familias para mejorar la comunicación del siguiente ciclo escolar.


Una ponente habla ante familias en un auditorio durante una presentación sobre aumento de colegiaturas.

Viernes, ocho de la noche. Las familias de un colegio reciben una circular de tres párrafos: "por causas ajenas a nuestra voluntad", la colegiatura tendrá "un ajuste" a partir del próximo ciclo. El porcentaje aparece en la última línea, sin explicación.


Para el sábado a mediodía, los grupos de WhatsApp han producido más análisis financiero que la circular; para el lunes, la dirección tiene tres citas de familias "para hablar de la situación" y dos solicitudes de documentos para cambio de escuela.

 

A unos kilómetros, otro colegio anunció un aumento casi idéntico y no perdió a nadie. La diferencia no estuvo en el porcentaje, estuvo en todo lo demás. Y ese "todo lo demás" es un territorio que la investigación sobre percepción de precios lleva décadas mapeando.


El problema no es el aumento: es la percepción de justicia


La primera idea que la dirección debe instalar es que las familias no reaccionan al aumento en sí, sino a la percepción que hacen sobre él. Y ese juicio no es principalmente aritmético: es moral.


La pregunta que la familia se hace no es solo "¿puedo pagarlo?", sino "¿es justo que me lo cobren?". Dos aumentos del mismo porcentaje pueden producir reacciones opuestas dependiendo de cómo se responda esa segunda pregunta, y la buena noticia es que la respuesta se puede gestionar.


La ciencia al respecto cabe en tres hallazgos.

 

Hallazgo 1: Los aumentos se juzgan por su motivo


La investigación fundacional sobre justicia en los precios (dirigida por Daniel Kahneman, después Nobel de Economía) encontró un patrón notablemente estable en cómo el público evalúa las decisiones de precio:


Se considera aceptable que una organización suba precios cuando sus costos aumentaron, y se considera injusto que los suba para explotar un aumento de la demanda (Kahneman et al., 1986).

Es el principio de la doble legitimidad: el mismo peso adicional en el bolsillo se acepta si traslada costos y se condena si huele a oportunismo.


El aumento explicado por costos concretos (la nómina docente, la seguridad, el mantenimiento, la actualización tecnológica) parte con legitimidad; el aumento que la familia atribuye a "aprovechar que hay lista de espera" parte condenado, aunque el número sea idéntico.

 

Hallazgo 2: La justicia se juzga por comparación y por atribución


El marco de referencia de la justicia del precio muestra que las personas evalúan un precio comparándolo (contra lo que pagaban antes, contra lo que pagan otros, contra lo que cobran los competidores) y atribuyéndole una causa a quien lo fija (Xia et al., 2004).

Cada aumento activa esas comparaciones, queramos o no. La familia comparará contra el aumento del año pasado, contra el del colegio de enfrente y contra lo que cree que pagan otras familias.


La comunicación inteligente no puede impedir las comparaciones, pero sí puede alimentarlas con contexto en lugar de dejarlas al rumor.

 

Hallazgo 3: La satisfacción previa amortigua todo


El estudio de referencia sobre reacciones a los aumentos de precio encontró que la intención de seguir comprando después de un aumento depende de dos factores (la magnitud del aumento y la justicia percibida de su motivo) y que la satisfacción del cliente modera ambos.


A mayor satisfacción, se debilita el impacto negativo de la magnitud, y las personas satisfechas tienden además a atribuir motivos más benévolos al aumento (Homburg et al., 2005).

Léase despacio, porque es la conclusión más importante del artículo: la comunicación del aumento de colegiatura empieza doce meses antes de la circular.


La familia satisfecha lee el mismo porcentaje con otros ojos; la insatisfecha encuentra en el aumento el permiso que buscaba para irse. Ningún redactor talentoso compensa en tres párrafos un año de servicio mediocre.


Antes de comunicar: decidir bien


La mejor comunicación no salva un aumento mal decidido, así que el orden importa. Tres verificaciones previas:

 

El monto, con datos y no con valentía


Los métodos de sensibilidad de precios que ya conoce este blog (Van Westendorp para encontrar el rango aceptable, Gabor Granger para estimar la disposición de pago a niveles concretos) existen exactamente para esta decisión.


Un aumento dentro del rango que las propias familias consideran razonable enfrenta otra recepción que uno decidido en la sala de juntas por redondeo.

 

La cuenta de equilibrio


El Customer Lifetime Value pone el aumento en su verdadera balanza: cada familia que se va por el aumento se lleva todos sus ciclos futuros.


La pregunta financiera correcta no es cuánto recauda el aumento, sino cuántas bajas puede provocar antes de comerse su propio beneficio.


Ese número (que cada institución puede calcular con su matrícula, su margen y sus curvas de permanencia) convierte la discusión del consejo en aritmética y suele recomendar aumentos más moderados y mejor comunicados que los que la tesorería pedía.

 

El mapa de familias sensibles


El aumento no cae parejo para todas las familias; las que tienen varios hijos lo multiplican, las becadas lo viven con incertidumbre, y las del cuadrante de lealtad baja están esperando un empujón para irse, sobre todo si su hijo se acerca a un cierre de ciclo.


Identificar de antemano a los segmentos sensibles permite diseñarles atención específica en lugar de descubrirlos en la lista de bajas.


Una asesora conversa con dos adultos en una oficina escolar, con documentos sobre la mesa.
No todas las familias toman igual un aumento; algunas solicitarán una reunión personal.

Los principios de la comunicación de aumento de cuotas o colegiaturas


1. El motivo concreto, nunca el eufemismo


"Por causas ajenas a nuestra voluntad" es la peor frase disponible: no informa, suena a evasión y cede la explicación al rumor.


La alternativa es la legitimidad de costos del primer hallazgo: a dónde va el aumento, dicho con sustantivos ("el 60 % del ajuste se destina a la nómina y formación de nuestros docentes; el resto, al programa de seguridad y al mantenimiento mayor del edificio B").


No hace falta abrir la contabilidad: hace falta que la familia pueda contarle a otra familia, con sus palabras, para qué es el aumento.

 

2. Anticipación, calendario y hora


El aumento se anuncia con meses de anticipación respecto de la renovación, para que las familias puedan planear su presupuesto, y jamás un viernes por la noche, que es el horario universal de las malas noticias que esperan no ser leídas (y que garantiza un fin de semana entero de conversación sin nadie de la institución disponible para responder).


Entre semana, temprano, con canales de respuesta abiertos ese mismo día.

 

3. La jerarquía de enterados


Antes que las familias, el equipo debe conocer el anuncio, el motivo y las respuestas a las preguntas previsibles, porque las familias les preguntarán a ellos en la puerta, no al director.


Después, la carta de la dirección a las familias (personal en tono, aunque sea masiva en envío), y solo al final los canales generales. Un aumento del que el docente se entera por una madre comunica desorden, y el desorden alimenta las peores atribuciones.

 

4. El valor primero, todo el año


La institución que comunica sus mejoras, inversiones y logros de manera continua está construyendo el colchón de satisfacción y valor percibido sobre el que caerá la circular.


La que solo habla de dinero cuando cobra llega al anuncio con la cuenta emocional en ceros. La circular no siembra: cosecha.

 

5. Amortiguadores reales, no cosméticos


Planes de pago, esquemas de pronto pago y, sobre todo, un mecanismo discreto y digno para las familias en dificultad temporal: apoyos de transición evaluados caso por caso.


El mensaje implícito importa tanto como el mecanismo: "Queremos que sigas aquí y hay caminos". Cuidado con el extremo opuesto: multiplicar descuentos generales para endulzar el aumento equivale a derogarlo en privado mientras se cobra el costo reputacional en público.

 

6. Un canal de diálogo con dueño


Nombre, correo y horario de quién responde dudas, y disponibilidad genuina para citas individuales. Las conversaciones difíciles que la institución no ofrece ocurren de todos modos, solo que en el estacionamiento y sin ella.


Cada cita individual es además una entrevista de diagnóstico gratuita; ahí se escuchan las señales que el sistema de alerta de retención debe registrar.

 

7. La rendición de cuentas posterior


El ciclo siguiente, cerrar el círculo: "Esto fue lo que se hizo con el ajuste" (los salones renovados, la certificación docente, el sistema de seguridad). Es el paso que casi nadie da y el que más legitimidad acumula, porque convierte el aumento pasado en credencial del siguiente.


Una institución que rinde cuentas de sus aumentos puede aumentarse a sí misma la confianza cada año.


Errores que debes evitar al comunicar aumentos


No se anuncia un aumento la misma temporada en que se recorta algo visible (el grupo que se fusiona, el taller que desaparece): la incoherencia entre "cuesta más" y "ofrece menos" es el detonador clásico de la percepción de injusticia.


No se culpa a "la inflación" a secas año tras año sin un solo sustantivo concreto: la explicación genérica repetida pierde su poder y empieza a sonar a pretexto.


No se pide perdón por cobrar (el tono de disculpa excesiva sugiere que la propia institución cree que el aumento es injusto) ni se adopta la arrogancia del "quien no pueda, que se vaya", que las familias leen y no olvidan.


Y no se debate el aumento en los comentarios de redes sociales: las conversaciones de dinero entre institución y familia merecen canales con nombre y apellido.


Medir lo que pasó después del aviso


El anuncio también se evalúa: las bajas del ciclo atribuibles al aumento, las señales administrativas posteriores (atrasos, renegociaciones), el tono de la conversación digital capturado por la escucha social y una pregunta directa en la siguiente encuesta a las familias ayudan mucho a medir.


Ese expediente convierte cada aumento en aprendizaje para el siguiente, que llegará con la misma puntualidad que los ciclos escolares.


Pilas crecientes de monedas con útiles escolares, una laptop y un edificio escolar al fondo.
Un colegio que ha cuidado el servicio que ofrece tiene menos problemas al aumentar cuotas.

Un cierre para reflexionar


Las familias no castigan los aumentos, castigan la injusticia percibida, y la percepción de justicia se construye con motivos concretos, anticipación, coherencia y cuidar todos los días la calidad en el servicio educativo.


La circular del aumento es tan solo el examen final de la comunicación institucional de todo el ciclo escolar. Los colegios que lo reprueban es porque faltaron a clases todo el año.



Referencias


Homburg, C., Hoyer, W. D., & Koschate, N. (2005). Customers' reactions to price increases: Do customer satisfaction and perceived motive fairness matter? Journal of the Academy of Marketing Science, 33(1), 36-49.

 

Kahneman, D., Knetsch, J. L., & Thaler, R. (1986). Fairness as a constraint on profit seeking: Entitlements in the market. The American Economic Review, 76(4), 728-741.

 

Xia, L., Monroe, K. B., & Cox, J. L. (2004). The price is unfair! A conceptual framework of price fairness perceptions. Journal of Marketing, 68(4), 1-15.


Sobre el autor


Aarón Rosette


Conferencista internacional y consultor especialista en marketing educativo y análisis de datos, con una trayectoria que destaca por la integración del rigor académico y la práctica estratégica. Es coautor del libro Marketing digital para instituciones educativas (Ediciones Granica, 2023), una de las obras de referencia más importantes del sector.


Su experiencia se centra en la realización de estudios de mercado para colegios y universidades de Iberoamérica, donde promueve la toma de decisiones institucionales fundamentadas en datos para la mejora de la experiencia de la comunidad escolar. Como ponente, ha participado en foros de alta relevancia como el evento Oxford 360° de Oxford University Press y el Congreso Escuelas memorables de Editorial Santillana.

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